Un boxeador migrante

Bayoneta se estrenó el pasado viernes 9 en cines mexicanos. Hablamos con el director y el protagonista sobre los retos que hubo detrás de la filmación

Hasta cierto punto, estábamos acostumbrados a ver a Luis Gerardo Méndez en papeles cómicos, como en Club de Cuervos o Nosotros los Nobles, pero su más reciente papel muestra a un actor que no se queda en zonas de confort. Se trata de Bayoneta, escrita y dirigida por Kyzza Terrazas, escritor y director de El lenguaje de los machetes y del documental Somos lengua.

La cinta cuenta la historia de un boxeador mexicano que vive en Finlandia, donde vive un tanto atormentado por su pasado (entre ello, el box); sin embargo, tiene que volver a pelear, sobre todo con él mismo. El personaje central es Bayoneta, interpretado por Luis Gerardo Méndez. Se trata de un personaje completamente nuevo para él, pues tuvo que llevar, literalmente, una vida de boxeador. Antes de filmar esta película, Luis Gerardo no se había visto involucrado en una pelea, pero el esfuerzo fue más allá.

“Nunca había hecho un personaje que me requiriera tanto trabajo no solo físico, sino emocional”, cuenta.

Y es que tuvo que prepararse desde cinco meses antes de filmar: tuvo como entrenador a Ramón Euroza, quien fue sparring de Julio César Chávez, llevó una dieta muy estricta y tuvo que dejar a un lado las fiestas. “Entender todo eso fue complejo, porque yo soy un tipo muy pacífico que no cree en la violencia para nada; entender ese universo y que para ellos es la única salida fue muy conmovedor”, dice. Además de eso, esta fue la primera película totalmente en inglés, en la que trabajó con actores que eran completos desconocidos para él y que tuvo que grabar en lugares de -15º C.

El boxeo al cine mexicano

La idea de hacer esta película surgió porque Kyzza tenía la inquietud de hacer algo sobre boxeo, pues este deporte es una especie de metáfora en la vida: luchar, caerse, levantarse, fracasar, ganar.

“Faltaba una película en la nueva oleada de cine mexicano que explorara ese mundo”, dice el director. Así, poco a poco comenzó a poner algunas reglas junto con Rafael Ley, el productor.

Entre ellas estaba que el protagonista viviera fuera de México, pero no en Estados Unidos, para no caer en el cliché. Además, dice, el chiste era profundizar en el personaje y ponerlo en una situación aislada para “provocar un encuentro brutal consigo mismo”.

En un inicio, Kyzza no consideró a Luis Gerardo para interpretar a Bayoneta, hasta que Rafael se lo propuso. Después de eso se dio a la tarea de ver más de su trabajo, incluso fue a verlo al teatro; después de eso, Kyzza se convenció de que tenerlo como protagonista era la mejor idea y una de sus razones era que Luis Gerardo se salía del estereotipo de un boxeador.

Por eso mismo también tomaron la decisión de filmar en Finlandia. “Queríamos que fuera en el lugar menos familiar para el personaje, un lugar donde no pudiera hablar español, donde no conociera a nadie y tampoco tuviera referentes”, explica Kyzza. Sin embargo, ese fue también un reto para el equipo, pues no sabía cómo se iba a relacionar con la gente de allá.

Convertirse en boxeador

—¿Te quedaron ganas de seguir boxeando?

—No, ninguna —dice enfático Luis Gerardo Méndez.

Prepararse para este papel fue difícil, pero también lo llevó a un momento de paz que no había encontrado en otro lugar.

“Te puedo decir que nunca he estado más feliz, en mi centro y más claro en mi mente que cuando estuve entrenando para este personaje. El box es como una meditación, y cuando tienes un rigor tan fuerte en lo que comes, en tu entrenamiento o en un objetivo, tu mente está muy en paz.

“Me sentía muy bien, no solo físicamente, sino emocionalmente; yo sufro mucho de ansiedad y ahí desapareció por completo; sin embargo fue tan rudo, fueron cinco meses de un entrenamiento muy fuerte, particularmente los últimos dos meses antes de filmar las peleas fue vivir como un boxeador”, cuenta el actor.

La preparación fue tan fuerte, que al final de las grabaciones lo primero que hizo fue comerse cuatro pizzas y embriagarse como no lo había hecho en tanto tiempo. Y es que vivió como boxeador durante cinco meses: entrenaba, dormía, seguía su dieta, hacía pesas y volvía a dormir.

Más allá de la cuestión física, Luis Gerardo se encontró con alguien que podría ser el verdadero Bayoneta. Fue en Finlandia, ahí conoció a un chico de Sonora que entrenaba box y de quien tomó algunas particularidades para darle vida a Bayoneta. “Para mí fue un gran referente, muchas de mis decisiones creativas como actor se modificaron después de encontrarlo a él”, dice Luis Gerardo.

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Comunicóloga por la UNAM. Tiene una relación de amor-odio por la CDMX. Le gusta el café y corregir ortografía.